Confesiones de un sicario económico: SECRETO IMPERIALISTA DE EEUU
lunes, junio 8, 2009 at 9:42AM John Perkins presenta un panorama claro de cómo Estados Unidos se convirtió en una de las naciones más poderosas del mundo, haciendo pronósticos económicos falsos en los países del Tercer Mundo y manipulando a sus líderes corruptos.
John Perkins fue contratado como economista por una compañía constructora con el fin de que convenciera a los países del Tercer Mundo a pedir cuantiosos préstamos al Banco Mundial y que, de este modo, quedaran endeudados durante años.
Pero no sólo quedarían endeudados económicamente, sino que se les haría pagar la deuda a través de favores que beneficiarían a Estados Unidos, tales como: bases militares, votos favorables en las Naciones Unidas y acceso a los recursos naturales. Esta es la historia de John Perkins, un sicario económico.
John Perkins no siempre estuvo acostumbrado a la vida de ricos y poderosos. Era hijo de un profesor de idiomas y de una maestra de latín en una escuela de Hanover, Hampshire. Poco se imaginaban sus padres que Perkins había nacido para alcanzar grandes logros.
Gracias a su nuevo cargo de director, John Perkins conoció a líderes de envergadura como el presidente del Banco Mundial, Robert McNamara. Además, se codeó con políticos populares y socializó con los círculos más cerrados de su industria.
Luego fue asignado a Panamá, para cumplir con uno de los mayores proyectos de MAIN en esa época: convencer al país para que le diera a Estados Unidos el control sobre el Canal de Panamá.
Gracias a su continuo éxito en MAIN, John Perkins logró ser socio en 1975. Fue el socio más joven de que se tenga noticia. Además, recibió el título de Gerente de Economía y Planificación Regional. Este nuevo cargo le abrió muchas puertas, y pronto daría muchas conferencias, incluyendo Harvard
Así pues, John Perkins entabló amistad con el entonces presidente de Panamá, el carismático Omar Torrijos.
En 1981, el presidente ecuatoriano Jaime Roldós, que estaba ofreciendo en su campaña evitar la instalación de una plataforma petrolera estadounidense, murió en un accidente aéreo. Fue un evento inesperado que dejó revuelto a su país.
El general Torrijos murió el 31 de julio de 1981, cuando misteriosamente la aeronave en la que viajaba explotó en pleno vuelo. Muchos afirmaron entonces (y todavía hoy), que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos había aplicado en el "accidente aéreo" viejas y conocidas tácticas.
Con los recientes frustrados planes de magnicidio a nuestro comandante en El Salvador y la bien conocida arremetida de la extrema derecha con todas sus "reuniones" efectuadas desde Miami-Puerto Rico-Caracas, nos dan una advertencia clara de un peligro eminente para los gobiernos progresistas del area y sus lideres. En lo personal creo que es muy sospechosa el silencio de Washington ante estas demandas echas por el presidente Chavez.



















































Reader Comments (1)
Las tácticas conspirativas de EEUU son casi tan antiguas como ese país: desde el Maine en la guerra de Cuba, hasta la caída de las Torres Gemelas, pasando por el bombardeo de Pearl Harbor o el asesinato del propio presidente Kennedy. ¿Algún día se sabrá la verdad? Conspirar para derrocar gobiernos o simplemente asesinar a presidentes es una diciplina muy aplicada por la CIA desde hace tiempo. Si hasta efectuaron una incursión militar para secuestrar a Noriega. Mr. Perkins ha dicho que Torrijos era un obstáculo para la CIA quien no aceptó mis negocios– sabía que los chacales de la CIA le caerían encima detrás de mí, como también hicieron con el ecuatoriano Jaime Roldós. Ambos murieron de la misma forma y con pocos meses de diferencia", explica el autor, cuyo libro logró ingresar al ranking de los más vendidos del prestigioso diario The New York Times.
El presidente Martín Torrijos, hijo de Omar, ha manifestado en otras oportunidades que la muerte de su padre le causa demasiado dolor como para hacer especulaciones. Sin embargo, Torrijos tiene en su poder el libro de Perkins que compró durante su última visita a Washington.
La «mano negra» de EU en América Latina:
Era inevitable. La publicación, a finales de 2004, de Confesiones de un asesino económico causó un impacto descomunal. El libro, publicado por una editorial pequeña y casi sin publicidad, a los pocos meses había agotado las 150 mil copias vendidas y entraba al ranking de best seller del The New York Times. ¿Qué tiene de especial el libro? Es una de las pocas veces en las que un alto lobbysta de las empresas de Estados Unidos confiesa abiertamente las artimañas y tratos que logró en el Tercer Mundo, colaborando así con la consolidación de la hegemonía económica y política norteamericana.
Perkins explica en el libro que hombres como él tomaron el mundo luego de la caída del primer ministro iraní Mohamed Mossadegh, en 1953. Mossadegh quería nacionalizar los recursos minerales, y Estados Unidos no estaba dispuesto a tolerarlo. Sin embargo, el mundo bipolar le impedía el recurso militar porque eso habría generado cortocircuitos con la URSS. Por eso enviaron al campo a un agente de la CIA, Kermit Roosevelt, nieto de Theodore, que a punta de millones de dólares, astucia y paciencia, logró el derrocamiento de Mossadegh.
A partir de entonces, según Perkins, la corporatocracia entendió que ampliar las fronteras por medio de agentes como Roosevelt era más barato y seguro que con el viejo orden militar. "Ahora los sicarios están trabajando contra Chávez, y también los sufrirá Morales", advirtió Perkins en recientes entrevistas.
En su libro, además, explica que su tarea consistía en "negociar con las autoridades del Tercer Mundo la aceptación de onerosos préstamos para la realización de obras de infraestructura en su territorio. Los préstamos se daban si las obras las hacían corporaciones norteamericanas, por lo que el dinero siempre regresaba y además eso nos garantizaba la sumisión de ese Estado", explica el economista, quién dice haber sido reclutado por la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos -que lo niega- para luego pasar a trabajar en consultoras privadas, evitando así, en caso de problemas, que Estados Unidos se viera afectado.
"Yo fui exitoso. Daba conferencias en Harvard; en el Banco Mundial me palmeaban la espalda... Justificaba todo diciendo que los productos interno bruto (PIB) subían. El problema es que estos ascensos con frecuencia solo ayudan a quienes están en la parte alta de la pirámide económica".
La tríada que sostiene este "turbio entramado", explica Perkins, "la componen los bancos internacionales, las grandes corporaciones y los gobiernos cómplices. Es inusual que los gobernantes se resistan: en mis años de oficio solo conocí a dos que se animaron a hacerlo. Jaime Roldós y Torrijos".
Perkins, justamente, dice haber trabajado en Ecuador y en Panamá, donde tuvo algunas reuniones con Omar Torrijos.
"Me gustaba Torrijos. Recuerdo que él me dijo: "si me uno a su plan me convertiré en un hombre muy rico, pero no me interesa". Torrijos había conseguido su reputación luego de convencer a Estados Unidos para que le devolviera el Canal de Panamá. Y era un enemigo de la CIA porque luego de la caída de Carter se negó a renegociar el Tratado, y además negociaba con los japoneses para construir un canal a nivel del mar".